CAPÍTULO TRES

Niveles de la Intensidad Terapéutica

Intensidad Terapéutica: Nivel Uno

El Nivel Uno en psicoterapia, en lo  que se refiere  coloquialmente a la  terapia "sentada" se describe de la forma siguiente: el terapeuta y el paciente se sientan y conversan en un local cómodamente estructurado y en esta  posición (es decir, sentados) se  presentan  el uno al otro de  forma consciente y defensiva. Ambos establecen una relación racional y de cortesía,  de acuerdo a normas establecidas en convenciones obligadas, en una actividad social cualquiera. Es decir, la  distancia entre el  terapeuta y el paciente,  en  cuanto a  dolor profundo, es máxima. El paciente cuenta y conversa sobre acontecimientos y lo hace de forma esencialmente lógica, lineal y discursiva. Esta conversación, donde se recuerdan eventos pasados, se realiza bajo control consciente. Por su parte, el terapeuta escucha atenta, y de forma objetiva  y  realiza planteamientos  reflexivos  sobre  lo  planteado  por  el paciente. A este  nivel,  el especialista  puede o  no dar consejo. El  paciente lo que busca es apoyo, aclaraciones y validaciones en espera de que sus defensas no sean, en  general,  muy  desafiadas; quiere que,  en la medida de lo posible, sus creencias y valores y, en resumen, la estructura de su personalidad, se  mantengan intactos.

En este nivel no hay amenaza seria a la idea racional o función de ambas partes.  El paciente puede esperar un leve alivio a sus sentimientos y  conducta, por lo  general,  por un período de  tiempo limitado. El sistema  nervioso central se  mantiene esencialmente cerrado y  no hay  cambios profundos en los procesos personales. Este método terapéutico, tradicional, seguro y que implica cambios mínimos, es  llevado a cabo por la mayoría de profesionales de salud metal de la  psiquiatría a trabajadores sociales.

Intensidad terapéutica: Nivel Dos

Ya  a este nivel nos encontramos  con la terapia "en posición acostada". El paciente se acuesta en un cómodo local y  debido a  esta  posición corporal empieza a sentirse libre de su conciencia diurna, de su yo externo defensivo. Por lo  general, el  terapeuta  permanece sentado en un  cómodo asiento. El importantísimo cambio que se opera a este nivel va encaminado a desmantelar la lógica diurna sustituida por el uso de asociación libre, una técnica desarrollada por Freud. Al permitir que los pensamientos  lleguen a  nosotros en vez de manipularlos conscientemente, entramos en el mundo de la  experiencia no lógica que permite que un  proceso más profundo llegue a la conciencia con más facilidad y fluidez. En ese  momento, empiezan  a producirse, con  mayor libertad,  conexiones por asociación, en  vez por  lógica y nos convertimos por  primera  vez, a  este nivel,  en  receptores de  información de  forma  más directas desde los niveles más profundos de la  mente.

La conversación del paciente se hace más obediente a lo imperativo, de  forma tal que el  material inconcluso que  hay dentro de nosotros debe buscar  un medio de expresión.

Este poderoso proceso,  cuando llega a  nuestra conciencia,  todavía  se está  convirtiendo en expresión verbal lineal y el sentimiento todavía se canaliza mediante una conversación lógica. Esto garantiza que la psicoterapia a Nivel Dos no recorra un camino más profundo y  desemboque en el Nivel Tres. También garantiza limitaciones considerables alrededor de la experimentación de  dolor profundo.

Por otra parte,  se  puede lograr la  penetración  profunda en la personalidad y puede ocurrir algún desafío  real a nuestras ideas básicas del self, con consecuentes  cambios  más  profundos.

La  vulnerabilidad,  a este  nivel,  se  profundiza ya que existe la necesidad de  confiar en el terapeuta quien, permanece  sentado  y, en general, con su  mente lógica "profesionalmente fuera  del  dolor del paciente", cortés, útil, intuitivo hasta un cierto grado, pero distante desde el punto de vista  intelectual  y  analítico.  En este  momento,  todavía no han surgido  los  imperativos para una aparición directa de  sentimientos más profundos. Debido a esto, se  sabe que las  psicoterapias, como el psicoanálisis,  han permanecido sin solución  durante años.

Intensidad  Terapéutica: Nivel  Tres.

A este nivel se lleva a cabo uno de los adelantos más significativos en la  psicoterapia moderna. Por primera vez, los sentimientos y las sensaciones corporales se utilizan para guiar la libre asociación hacia un dolor inconsciente profundo. Éstos  se mantienen en la vanguardia la hora que dura la terapia para  de esta forma afianzar e intensificar las intuiciones que llegan a  la conciencia.

La simple y profunda verdad de terapia profunda que se ha descubierto a  nivel mundial, en especial, en Norte América es la siguiente:  si  se  acuesta a una  persona boca arriba, en una posición cómoda y neutral, con ambos brazos al lado des cuerpo y las piernas  no cruzadas, y le pedimos  que se  concentre, no en sus pensamientos, sino en sus sentimientos y/o sensaciones  corporales internas y malestares, estas sensaciones, después de un breve período de reorientación en el sistema cuerpo/mente,  empiezan  a  actuar  como  imanes y sacan a la superficie  recuerdos  reprimidos.

Uno de los más conocidos contribuidores en este campo, que llamaremos terapia intensiva media Nivel Tres, es  Eugene  Gendlin,  de la Universidad de  Chicago. Él nos ha ayudado mucho con el problema que enfrentamos a este  nivel de  profundidad. Cuando abrimos  la  puerta  al inconsciente mediante el uso de sentimientos y  sensaciones corporales como  guía, nos tropezamos en los niveles superiores del inconsciente con procesos extremadamente  fugaces. Los pensamientos y las imágenes se mueven a través de las superficies como un pececito de agua dulce perseguido por un niño en la playa. Conectar un sentimiento con  estos pececitos,  mantenerlo y luego llevar las intuiciones a la conciencia, es extremadamente difícil.  En el momento en que empezamos a conversar y a  pensar sobre una  de estas intuiciones débilmente percibidas y rápidas, nos encontramos fuera de sí y con el sentimiento perdido. Entonces volvemos al Nivel Uno hablando y distanciándonos de los mismos eventos que estamos tratando de  experimentar.

El objeto del trabajo  en el  Nivel Tres es  experimentar un sentimiento del self. De esto modo, si le pedimos al paciente consciente de una constricción en la garganta, seguir adelante y hablar sobre ello, la intensidad desaparece,  convirtiendo la intuición en algo  intelectual y inútil.  Gendlin sugirió que, si en lugar de hablar de eso, nos quedemos atentos al sentimiento y  permitamos que una simple palabra o frase nos llegue  a  partir de  una  sensación corporal,  nos  mantendremos entonces conectados al proceso inconsciente. Esta simple conexión cortical, pero no intelectual, se solidifica aún más al repetir la palabra una y otra vez al hacerla corresponder con el sentimiento. El cuerpo siente si la palabra se conecta con exactitud y en este punto, podemos pedir más información de forma  simple. El paciente, si es manipulado con mucho cuidado y no se le permite involucrarse demasiado intelectualmente, tendrá lo que llamamos una intuición conectada o justificada. El cuerpo en realidad experimenta  que algo dentro  ha cambiado.

Por ejemplo,  una paciente que  padece de una  constricción en la  garganta, una  vez que se  concentra en esa sensación,  puede pronunciar  la palabra "tragar" y pedírsele que la repita en varias ocasiones. La sensación  corporal que actúa como un imán puede darle participación a la conexión. "Ya no puedo tragar el dolor que me  provoca mi jefe."  Esta intensidad de sentimiento y conexión al síntoma del cuerpo, por insistencia del terapeuta, antes de moverse hacia la conexión intelectual, conduce  internamente a un cambio experimentado. Esta introspección afianzada tiene poder y a  menudo produce un verdadero cambio terapéutico.

En este caso,  por ejemplo, la constricción  en la garganta puede desaparecer o cambiar en alguna  forma. Esto, a su vez, conduce a una  mejor auto-definición con el  jefe.  El  terapeuta  recibirá  retroalimentación de la paciente sobre su relación con el jefe, lo que  permitirá que le  sea  más  fácil soportarlo.

Sin embargo, una vez más, estamos convirtiendo el sentimiento o sensación, por ejemplo, la  constricción en la  garganta, en  un insight "simplemente ya no puedo tragar el dolor que  me provoca  mi jefe,  demasiado  rápido." La  velocidad con que hemos facilitado esta  conversión garantiza que la terapia de intensidad del Nivel Tres no desemboque en el Nivel Cuatro.

En el  Nivel Cuatro, la paciente tiene una experiencia directa de  sexo  oral (con la boca  llena de semen) con su tío a la edad de  tres años, creándole para toda su vida, la impresión de que las cosas que se tragan provienen de  hombres  agresivos. Este aspecto lo vamos a tratar en el Nivel Cuatro. En la actualidad, muchas terapias modernas relacionan los insights con sentimientos y  experiencias corporales. Dos ejemplos serían la bioenergética de  Alexander y  el masaje a  presión profunda de  Ida Rolf.

Intensidad  Terapéutica: Nivel  Cuatro

A este nivel existe ya  una experimentación directa del  material  reprimido. Surgen imperativos que son nuevos para la  psiquiatría; imperativos que hemos rechazado desde los albores de este arte curativo y que son tan obvios cuando se revelan problemas a este nivel. En esta parte, trataremos directamente procesos candentes que ocurren  en el   inconsciente.  Aquí, una  vez que iniciamos los procesos en movimiento, las fuerzas se hacen  tan poderosas que hay que  satisfacer las  necesidades.

Cuando  los hermanos Wright,  inventores de aeronáutica, estaban  en el aire,  hacían lo que el aire exigía. Movimientos bien diferentes de lo que hace la gente en tierra. Una  vez que el  leñador  ve  que se  le vienen encima  troncos de  leña, hace lo que ellos exigen, una extraña y exótica danza completamente fuera de lugar en un restaurante, pero absolutamente necesaria para él en ese momento si quiere  preservar su  vida.  En el Nivel Cuatro, cuando finalmente tenemos al tiburón  por la cola, lo arrastramos hacia abajo. Profundizamos e intensificamos los sentimientos y sensaciones hasta que nos arrastran a  profundidades a través  de un terrible dolor hasta llegar a un paisaje de experiencias anteriores. En ese  paisaje revivimos  esas pasadas experiencias.

Existen tres  problemas asociados con la terapia regresiva profunda del  Nivel Cuatro:

1.  ¿Cómo  bajar a esas  profundidades?

2. Cómo contener experiencias tan poderosas en un ego que varía en su  fuerza  extensible de  una persona a otra.

3.  Cómo comportarnos con una  visible y  angustiada infancia   o sistema nervioso  central infantil. Cuáles son en  sí las  necesidades vitales y cura  en este  vulnerable y caótico  lugar.

 

   
 
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